Información no financiera

¿Crea valor la información no financiera? 6 claves para abordar el próximo ejercicio

Por 8 julio, 2019 Un comentario

Hay una pregunta que se plantea a menudo en los debates sobre la Ley 11/2018  ¿Se trata de un trámite administrativo o supone una oportunidad para las empresas? El valor creado por la información no financiera dependerá de su consideración por parte de la empresa. Planteo tres posibles vías de creación de valor de la información no financiera, con carácter evolutivo, a medida de la empresa:

Protección de valor.

Se trata de un ejercicio de “compliance” que persigue cumplir con lo exigido en la regulación. Es la forma de empezar. Para algunas empresas será un mero trámite y en ocasiones un ejercicio burocrático. El Consejo deberá involucrarse para aprobar el Estado de Información No Financiera ( EINF), pero en ocasiones la dedicación y la atención de la Alta Dirección estarán limitadas al simple ejercicio de cumplimiento.

Creación de valor.

La empresa empieza a analizar los resultados tras la publicación del EINF y a establecer un plan de acción. Se quieren mejorar las ratios y organizar mejor la estrategia de los aspectos no financieros: medioambientales, sociales, éticos y de buen gobierno (llamados ESG, por sus siglas en inglés). Se establecen planes estratégicos de sostenibilidad, planes de acción para mejorar la diversidad, la brecha salarial, la accidentabilidad o el absentismo, se calcula la huella de carbono y se desarrollan planes para reducirla, se ponen en marcha programas para mejorar el control interno de la información no financiera y su fiabilidad, etc. La empresa va alcanzando triunfos con el personal, el entorno, los procesos, y se vuelve más ecoeficiente y menos vulnerable. El coste de capital disminuye, mejora la capacidad de dialogo con los inversores, aumenta el orgullo de marca interna y se identifican oportunidades de reducción de costes y de eficiencia.

Aumentar el valor.

Las empresas en este estadio han incorporado nuevas lentes ESG para la toma de decisiones estratégicas. Buscan liderar, adelantarse para mitigar riesgos e identificar nuevas oportunidades de negocio. La transición hacia una economía baja en carbono y circular o el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) será fuente de negocio para quien sepa identificarlo y estar preparado. El Consejo de Administración ha incorporado nuevas capacidades para anticiparse y decidir, y hay consejeros con conocimiento y experiencia en ESG. La información no financiera se vuelve estratégica. Se conocen las tendencias, se identifican nuevos modelos de negocio, de crecimiento de la marca o de posicionamiento. El dialogo con inversores se vuelve fluido y la Alta Dirección lo ha interiorizado en su discurso. La compañía se hace más resiliente y comienza a obtener beneficios en forma de mayores ingresos, mejor coste del capital y una reputación más robusta, también entre los inversores de largo plazo.

Fuente: PwC

Como decía Pol Polman, ex CEO de Unilever “para ser un buen directivo hay que saber de sostenibilidad tanto como de ventas, de cambio climático tanto como de cash flow, de desarrollo internacional, tanto como de desarrollo corporativo”.

A la vista del valor que la información no financiera puede generar para la empresa, propongo algunas recomendaciones prácticas de cara a abordar el próximo EINF:

  • Empezar a preparar el próximo ejercicio. Analizar lo aprendido este año. Trabajar en mejorar la fiabilidad y trazabilidad de la información, reforzando los procesos internos y de control de la información no financiera. Involucrar a más departamentos. Si la empresa estará afectada en 2021, empezar a prepararse y a iniciar la recopilación de información. Avanzar sin prisas para llegar preparado y comenzar a sacar partido a la información no financiera.
  • Analizar donde estoy. Tras el ejercicio de este año, analizar los resultados obtenidos, las políticas, la percepción de los riesgos, los resultados e indicadores claves. Comparar con mis competidores o con empresas benchmark. Poner en marcha planes de acción para mejorar algunos indicadores, desarrollar políticas no elaboradas o reforzar las existentes.
  • Reorganizar mi casa. Tomar conciencia del relato que quiero contar y desarrollar una estrategia que me permita estructurar mis objetivos y compromisos a más largo plazo.
  • Incorporar capacidades ESG en el Consejo y la Alta Dirección. Formar a la Alta Dirección y al Consejo sobre los componentes estratégicos derivados de la información no financiera o de ESG. Incorporar conocimientos y habilidades ESG en el Consejo de Administración y en el Consejo Asesor. Promover la diversidad de conocimiento y de género en el Consejo.
  • Aprovechar las oportunidades. Identificar tendencias para sacar partido de los nuevos modelos de negocio que se abren. Unirse a otras empresas, como el Grupo Español de Crecimiento Verde, que apuestan por generar las mejores condiciones en nuestro país para aprovechar las oportunidades de la transición.
  • Sumar capacidades. Buscar conocimiento y experiencia externos que permitan identificar tendencias ESG, priorizar e impulsar planes y políticas y avanzar más rápido y seguro.

El valor de la información no financiera reside en su carácter estratégico y en la capacidad de identificar tendencias e impactar en las decisiones y el negocio de la empresa. El futuro no está prometido a nadie. Pertenece a cualquiera capaz de asumir el riesgo y de aceptar la responsabilidad de crearlo. ¡Y esto aplica también al mundo de las oportunidades de la sostenibilidad¡

Estas reflexiones están recogidas en un artículo más amplio que puedes encontrar aquí https://www.auditorscensors.com/uploads/20190708/AAFF_L_AUDITOR_85_V1_revista_definitiva.pdf

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